Casas Reales
En la Antigua Grecia, una ciudad dominaba el territorio circundante. Las ciudades más poderosas contaban con una ciudadela situada en una posición estratégica, por lo general en terreno elevado. Dentro de estas fortalezas amuralladas se erigían templos para el culto a los dioses y los nobles residían en magníficos palacios.
El gobernante de la ciudad solía ser un rey, aunque en ocasiones era una reina quien ejercía el poder. Era fundamental para un reino que el rey tuviera un heredero que le sucediera. Por ello, resultaba vital que contrajera matrimonio y fundara una familia. El rey casaba a sus hijas o hijos con familias poderosas de su propio reino, y en ocasiones con familias de otros reinos, forjando así sólidas alianzas con la esperanza de asegurar la prosperidad y la seguridad de su territorio.
Sin embargo, una alianza fácilmente forjada también podía romperse con facilidad. Las guerras podían estallar no solo por conflictos con reinos extranjeros, sino también dentro de la propia familia. Las luchas y el derramamiento de sangre podían propagarse como un incendio, con el hermano volviéndose contra el hermano, el hijo contra el padre, o el tío contra el sobrino.
A continuación se presentan algunas de las historias de las familias más poderosas de estos reinos. Historias en las que las tragedias y las maldiciones las persiguen. Historias sobre las familias de Micenas, Argos y Tebas. También se incluyen aquí los Eólidas (descendientes de Eolo) y la Casa de Troya. Es posible que se añadan más familias en el futuro.
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