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Seis grandes temas de la Ilíada que expresan verdades universales

Temas de la Ilíada

Los temas de la Ilíada abarcan una serie de temas universales, desde el amor y la amistad hasta el honor y la gloria, tal como se presentan en el poema épico. Representan verdades y expresiones universales comunes a las personas de todo el mundo.

Homero explora estos temas en su poema épico y los presenta con detalles vívidos que cautivan el interés de su audiencia. Descubre en estos temas de la Ilíada ilustrados en el poema griego antiguo y cómo resultan fácilmente identificables para las personas, independientemente de su cultura o procedencia.

Temas de la Ilíada

Temas en la IlíadaBreve explicación
Gloria y honorLos guerreros buscaban gloria y honor en el campo de batalla.
La intervención de los diosesLas deidades interferían en los asuntos humanos.
Amor y amistadEl amor fue el motor de la guerra y el vínculo que unía a los guerreros.
Mortalidad y fragilidad de la vidaLos humanos están destinados a morir, por lo que deben hacer lo mejor posible mientras viven.
Destino y libre albedríoAunque los humanos están sujetos al destino, tienen elección dentro del destino fijado por los dioses.
OrgulloEl orgullo impulsaba a los guerreros griegos a logros mayores.

Lista de los mejores temas de la Ilíada

– El honor en la Ilíada

Uno de los puntos principales de la Ilíada era el tema del honor y la gloria, el cual se explora a fondo durante los eventos de la guerra de Troya. Los soldados que demostraban ser dignos en el campo de batalla eran inmortalizados en la mente de sus compañeros, aliados y enemigos por igual.

Así, los soldados lo entregaban todo en el campo de batalla para alcanzar la gloria que conllevaba. Homero lo destacó en los personajes de Héctor y Eneas, ambos comandantes de las fuerzas troyanas que lucharon con valentía por la causa de Troya.

En el resumen de la Ilíada, ambos guerreros no tenían obligación de luchar contra los griegos, pero decidieron hacerlo sabiendo plenamente que podrían no sobrevivir a la guerra. Lo mismo podría decirse de Patroclo, quien fue en lugar de Aquiles para luchar contra los troyanos.

Patroclo antepuso el honor y la gloria a su propia vida, y los obtuvo, ya que Aquiles y los mirmidones lloraron su muerte durante días y organizaron juegos con valiosos premios en su honor. Aquiles también buscó honor y gloria cuando se unió a los griegos para luchar contra los troyanos, a pesar de no estar obligado a hacerlo.

Terminó perdiendo la vida, pero su legado como el mayor guerrero griego le sobrevivió. No obstante, los soldados que no cumplían con las expectativas eran despreciados y tratados con desdén.

Paris era un apuesto príncipe y un buen soldado, pero su derrota en el duelo con Menelao afectó su reputación. Su segundo duelo con Diomedes no mejoró las cosas, ya que Paris recurrió al uso de arco y flechas en contra del código de conducta de los héroes.

– La intervención de los dioses

La intervención de las deidades en los asuntos humanos fue un tema que Homero destacó a lo largo de todo el poema. Los antiguos griegos eran un pueblo profundamente religioso cuya vida giraba en torno a complacer a las deidades que veneraban.

Creían que las deidades tenían el poder de protegerlos, guiarlos y liderarlos, así como de alterar sus destinos. La interferencia de personajes divinos era una constante en toda la literatura griega antigua y reflejaba la cultura de la época.

En la Ilíada, algunos personajes como Aquiles y Helena incluso tenían padres divinos, lo que les confería características divinas. Helena, cuyo padre era Zeus, era considerada la mujer más hermosa de toda Grecia.

Su belleza provocó que fuera raptada, lo que inició indirectamente la guerra de Troya y el caos que le siguió. Además de mantener relaciones con los humanos, los dioses influyeron directamente en algunos eventos del poema homérico. Salvaron la vida de Paris, ayudaron a Aquiles a matar a Héctor y guiaron al desdichado rey de Troya a través del campamento de los aqueos cuando fue a rescatar el cuerpo de su hijo Héctor.

Las deidades incluso tomaron partido en la batalla de Troya y lucharon entre sí, aunque no podían infligirse daño alguno. Los dioses también intervinieron cuando salvaron a Polidamante el troyano del ataque de Meges el griego.

Los dioses participaron en el diseño y construcción del caballo de Troya y en la destrucción final de la ciudad de Troya. El papel de los dioses en la Ilíada retrataba cómo los antiguos griegos concebían a sus deidades y cómo los dioses facilitaban la vida en la tierra.

– El amor en la Ilíada

Tema del amor en la Ilíada

Otro tema explorado en el poema épico es el valor otorgado al amor y la amistad. Este tema universal es el cimiento de la existencia humana y el vínculo que une a individuos y sociedades.

Fue el amor lo que llevó a Paris y a Agamenón a sumir a toda Grecia y Troya en una guerra de diez años. Héctor amaba a su esposa y a su hijo, lo cual lo movió a dar su vida para garantizar su seguridad.

El rey de Troya demostró amor paternal cuando arriesgó su vida para ir a rescatar el cuerpo de su hijo muerto del campamento enemigo. Utilizó el amor y el respeto de Aquiles por su propio padre para negociar la devolución del cuerpo de Héctor. El rey troyano pronunció un conmovedor discurso que conmovió a Aquiles, lo que responde a la pregunta «¿qué tema de la Ilíada se relaciona con el discurso de Príamo?».

El amor de Aquiles por Patroclo lo impulsó a revocar su decisión de no participar en la guerra después de haber sido traicionado por Agamenón. Impulsado por el amor a su amigo cercano, Aquiles mató a miles de soldados griegos y rechazó un avance griego.

El amor de Troya por su héroe Héctor se manifestó cuando dedicaron diez días a llorar y enterrarlo. El tema del amor y la amistad era común en la sociedad griega antigua, y Homero lo representó magistralmente en la Ilíada.

– La mortalidad

Toda la batalla de Troya en la Ilíada demuestra la fragilidad de la vida y la mortalidad de los seres humanos. Homero recordó a su audiencia que la vida es breve y que cada cual debe ocuparse de sus asuntos lo antes posible antes de que su tiempo termine.

El poeta describe vívidamente cómo murieron algunos personajes para pintar un cuadro de mortalidad y vulnerabilidad. Incluso personajes como Aquiles, casi indestructibles, recibieron un brusco despertar cuando su única debilidad fue explotada.

La historia de Aquiles nos recuerda que, por muy fuertes que nos creamos y por mucho que dominemos algo, siempre existe ese punto vulnerable que puede derribarnos. Homero enseñó a su audiencia a transitar la vida con humildad, independientemente de sus logros, sabiendo que a todos les aguarda un mismo destino.

No obstante, Homero también reveló la devastadora pérdida que la muerte deja a su paso, como en el caso de Héctor y Aquiles. La muerte de Héctor eventualmente puso a Troya de rodillas, pero nadie sintió la pérdida más que su esposa Andrómaca y su hijo Astianacte.

Su padre, el rey de Troya, también lloró, pues sabía que ninguno de sus hijos sobrevivientes podría llenar el vacío que dejó el mayor guerrero griego. Lo mismo podría decirse de Aquiles, cuyo amigo querido dejó un enorme vacío en su corazón.

En el análisis crítico de la Ilíada, se puede concluir que la muerte es inevitable y que todas las criaturas algún día recorrerán ese camino. Glauco lo expresa sucintamente: «Como la generación de las hojas, así son las vidas de los hombres mortales… cuando una generación nace, otra desaparece».

– El delicado equilibrio entre destino y libre albedrío

El tema del destino y el libre albedrío fue abordado en la Ilíada, con Homero equilibrando ambos conceptos de manera delicada. Los dioses tenían el poder de determinar el destino de los humanos y hacían todo lo posible para que se cumpliera.

Troya estaba destinada a caer, por lo que, independientemente de los esfuerzos que dedicara a su defensa, la ciudad finalmente cayó ante los griegos. Héctor estaba destinado a morir a manos de Aquiles, por lo que incluso cuando se enfrentó a un formidable adversario como Áyax, su vida fue perdonada.

Los dioses también determinaron que Aquiles moriría durante la guerra, a pesar de ser casi indestructible, y así ocurrió. El destino de Agamenón era sobrevivir a la batalla de Troya, por lo que cuando se enfrentó a Aquiles, Atenea acudió en su rescate.

Como dicen los escritos, según palabras de Aquiles: «Y del destino nadie ha escapado jamás, ni el valiente ni el cobarde, te lo digo, nace con nosotros el día en que nacemos». Sin embargo, Homero presenta a los personajes como poseedores del libre albedrío para elegir su propio destino dentro de lo determinado por los dioses.

Aquiles podría haber elegido no ir a la guerra después de haber vengado la muerte de su amigo, pero optó por la gloria en la muerte. Héctor también tuvo la opción de no ir a la guerra porque sabía que moriría en la batalla, pero fue de todos modos.

Por lo tanto, aunque Homero considera que los humanos están sujetos al destino, cree que nuestras acciones determinan el destino que padecemos. Todos tienen parte en su destino y pueden elegir el rumbo que desean dar a su vida, según la Ilíada.

– El orgullo

Principales temas de la Ilíada

Uno de los subtemas presentados por Homero es el tema del orgullo, a veces denominado hibris. Es difícil imaginar a un héroe griego cuya seña de identidad sea la humildad, pues la grandeza conlleva orgullo.

En la Ilíada, los guerreros obtenían su sentido de logro de sus acciones, lo cual alimentaba su orgullo. Aquiles y Héctor se enorgullecían de sus hazañas en el campo de batalla y llegaron a ser considerados los mayores guerreros.

Patroclo quería lograr una gran hazaña matando a Héctor, pero no tuvo suerte, ya que esto le costó la vida. El orgullo de Agamenón resultó herido cuando fue obligado a entregar a su amada Criseida. Para restaurar su orgullo, exigió a Briseida, la esclava y amada de Aquiles, lo que a su vez hirió tanto el orgullo de Aquiles que este se retiró de la guerra. A Aquiles no le importaban los premios; todo lo que quería era recuperar su orgullo.

Cuando le quitaron a Briseida, Aquiles replicó a Agamenón: «Ya no estoy dispuesto a permanecer aquí deshonrado y acumular tu riqueza y lujo…». El orgullo también era una herramienta motivadora para inspirar a los guerreros a darlo todo en el campo de batalla.

Los comandantes y líderes de ambos bandos de la guerra decían a sus guerreros que fueran valientes en la batalla, pues no había honor en rendirse. El orgullo motivó a los griegos a ganar la batalla de Troya y restaurar el orgullo del rey Menelao trayendo de vuelta a Helena.

Conclusión

Homero, a través de la Ilíada, demostró valores universales que enseñaron grandes lecciones dignas de emulación.

He aquí un repaso de los temas principales del poema épico griego:

  • El tema del amor exploró los fuertes vínculos que unían a ciertos personajes de la obra.
  • Homero también utilizó el tema de la intervención divina para enfatizar que el universo opera bajo una guía o unas leyes divinas.
  • El delicado equilibrio entre destino y libre albedrío nos enseñó que, aunque los humanos estamos sujetos al destino, seguimos siendo responsables de nuestras acciones.
  • La vida humana es breve y frágil; por tanto, debemos hacer lo mejor que podamos mientras aún nos quede vida.
  • El tema de la gloria y el honor exploró la idea de que los soldados durante la guerra darían sus vidas con tal de ser inmortalizados en las páginas de la historia.

Tras descubrir los temas principales presentes en el poema épico la Ilíada, ¿cuál es tu favorito y cuál estás dispuesto a aplicar?

Creado: 16 de febrero de 2024

Modificado: 4 de enero de 2025