1. Inicio
  2. Historias
  3. Patroclo y Aquiles: la verdad detrás de su relación

Patroclo y Aquiles: la verdad detrás de su relación

Patroclo y Aquiles en la mitología griega

Patroclo y Aquiles

Patroclo y Aquiles mantuvieron una relación singular, y fue uno de los temas principales de la novela épica de Homero, La Ilíada. Su cercanía suscitó un debate sobre qué tipo de relación tenían y cómo afectó los acontecimientos de la mitología griega.

¿Cuál era la relación entre Patroclo y Aquiles?

La relación entre Patroclo y Aquiles es un vínculo profundo forjado desde que crecieron juntos, y ha sido interpretada por muchos como una relación romántica más que puramente platónica. Sin embargo, no existe certeza respecto a cuál es la etiqueta adecuada para definir la relación entre Patroclo y Aquiles.

El inicio de la historia de Patroclo y Aquiles

En la mitología griega, la historia de Patroclo y Aquiles comenzó cuando ambos eran niños pequeños. Se dice que Patroclo mató a un niño, y para evitar las consecuencias de sus actos, su padre, Menecio, lo envió a la casa del padre de Aquiles, Peleo.

Esto se hizo con la esperanza de que Patroclo pudiera empezar una nueva vida. Patroclo fue designado escudero de Aquiles. Dado que Patroclo era más experimentado y mucho más maduro, sirvió como guardián y guía. Así, Patroclo y Aquiles crecieron juntos, con Patroclo velando siempre por Aquiles.

Algunos historiadores sostienen que ambos practicaban la pederastia, en la cual un hombre mayor (el erastés) y un joven (el erómeno), generalmente en su adolescencia, mantienen una relación. Esta práctica era socialmente reconocida por los antiguos griegos, mientras que las uniones entre personas del mismo sexo con edades demasiado similares eran condenadas. Por ello, la relación entre Aquiles y Patroclo fue considerada por algunos como un ejemplo perfecto de esta estructura.

Patroclo y Aquiles en La Ilíada

Dado que el poema épico de Homero, La Ilíada, es la narración más antigua y precisa que se conserva sobre sus vidas, sirvió como base para las múltiples interpretaciones y representaciones de los personajes de Patroclo y Aquiles.

No existe información escrita directa sobre si Patroclo y Aquiles mantuvieron una relación romántica, pero hay varios pasajes en los que su cercanía se presenta de manera diferente a como trataban a los demás. Por ejemplo, se dice que Aquiles era sensible con Patroclo, mientras que con otras personas era condescendiente y duro.

Además, en el Canto 16, Aquiles incluso expresa el deseo de que todas las demás tropas, tanto griegas como troyanas, murieran para que él y Patroclo pudieran tomar Troya por sí solos. Asimismo, cuando Patroclo es asesinado por Héctor en el Canto 18, Aquiles reacciona con una intensa aflicción y cólera, y declara que no podrá seguir viviendo hasta vengarse del asesino de Patroclo.

Por su parte, según el poema, Patroclo hizo una última petición a Aquiles apareciéndosele como un fantasma. Esta petición fue que sus cenizas fueran depositadas juntas cuando Aquiles muriera y que pudieran descansar eternamente juntos. Tras esto, Aquiles celebró una solemne ceremonia fúnebre en honor de Patroclo.

Por lo tanto, es evidente que Patroclo y Aquiles compartían una relación muy estrecha e íntima. Sin embargo, no hay nada abiertamente romántico ni que pueda considerarse una interacción sexual mencionada en La Ilíada.

¿Eran Patroclo y Aquiles amantes o amigos?

La relación entre Patroclo y Aquiles ha sido debatida durante siglos

La muerte de Patroclo

La muerte de Patroclo es una de las escenas más trágicas y devastadoras de La Ilíada. Pone de relieve tanto las consecuencias de la irresponsabilidad como la indefensión humana ante los dioses. Según La Ilíada, Aquiles se negó a combatir en la guerra debido a la presencia de Agamenón. Aquiles y Agamenón habían tenido un conflicto previo cuando ambos recibieron mujeres como botín. Sin embargo, cuando Agamenón fue obligado a entregar a su mujer, decidió tomar a Briseida, la mujer que había sido otorgada a Aquiles.

Patroclo convenció a Aquiles de que le permitiera liderar y comandar a los Mirmidones en la batalla cuando la Guerra de Troya había cambiado de rumbo en contra de los griegos y los troyanos amenazaban sus naves. Para que Patroclo pudiera pasar por Aquiles, vistió la armadura que este había heredado de su padre. Aquiles le ordenó regresar tras apartar a los troyanos de las naves, pero Patroclo no obedeció. En su lugar, continuó persiguiendo a los guerreros troyanos hasta las puertas de Troya.

Patroclo logró matar a numerosos troyanos y aliados de Troya, incluyendo a Sarpedón, un hijo mortal de Zeus. Esto enfureció a Zeus, quien detuvo a Héctor, el comandante del ejército troyano, haciéndolo temporalmente cobarde para que huyera. Al ver esto, Patroclo se animó a perseguirlo y logró matar al auriga de Héctor. Apolo, el dios griego, hirió a Patroclo, dejándolo vulnerable. Héctor lo mató rápidamente atravesándole el abdomen con una lanza.

Los sentimientos de Aquiles tras la muerte de Patroclo

Cuando la noticia de la muerte de Patroclo llegó a Aquiles, este quedó furioso y golpeó el suelo con tanta fuerza que hizo salir a su madre, Tetis, del mar para comprobar el estado de su hijo. Tetis encontró a su hijo sumido en el duelo y la indignación. Preocupada de que Aquiles pudiera hacer algo imprudente para vengar a Patroclo, Tetis persuadió a su hijo de esperar al menos un día.

Esta demora le dio tiempo suficiente para pedir al divino herrero, Hefesto, que forjara una nueva armadura para Aquiles, ya que la armadura original heredada de su padre había sido usada por Patroclo y terminó en poder de Héctor cuando este lo mató. Aquiles accedió a la petición de su madre, pero aun así hizo una aparición en el campo de batalla y permaneció allí el tiempo suficiente para aterrorizar a los troyanos que aún luchaban por el cuerpo inerte de Patroclo.

En cuanto Aquiles recibió la nueva armadura de parte de Tetis, se preparó para la guerra. Antes de unirse a la batalla, Agamenón se acercó a él y resolvieron sus diferencias devolviendo a Briseida a Aquiles.

No queda del todo claro, sin embargo, si esta fue la razón por la que Aquiles aceptó reconciliarse, pero lo que se sugiere es que Aquiles lucharía no solo por los aqueos, sino que con la muerte de Patroclo tenía un motivo diferente para unirse a la batalla: la venganza. Tras recibir la seguridad de que su madre cuidaría del cuerpo de Patroclo, Aquiles se dirigió al campo de batalla.

Aquiles y la Guerra de Troya

Antes de que Aquiles se incorporara a la guerra, los troyanos estaban ganando. Sin embargo, dado que Aquiles era reconocido como el mejor guerrero de los aqueos, la suerte comenzó a cambiar cuando entró en combate, pasando los griegos a una posición ventajosa. Además del compromiso de Aquiles, decidido a vengarse de Héctor, el mejor guerrero de Troya, la arrogancia de Héctor también contribuyó a la caída troyana.

Polídamas, el prudente consejero de Héctor, le aconsejó retirarse tras los muros de la ciudad, pero este se negó y decidió luchar para traer honor a sí mismo y a Troya. Al final, Héctor fue llevado a enfrentar la muerte a manos de Aquiles, e incluso después de ello, su cuerpo fue arrastrado y tratado con tal desprecio que incluso los dioses tuvieron que intervenir para detener a Aquiles.

La venganza de Aquiles

Aquiles estaba decidido a llegar hasta Héctor, y en el camino mató a muchos guerreros troyanos. Los dos mejores combatientes de cada bando, Héctor y Aquiles, se enfrentaron en un combate singular, y cuando fue evidente que Héctor perdería, intentó razonar con Aquiles, pero este no aceptó ninguna explicación, cegado por su furia y su objetivo de matar a Héctor para vengar la muerte de Patroclo. Como Aquiles conocía el punto débil de la armadura robada que Héctor vestía, logró atravesarle la garganta con su lanza, matándolo.

Antes de morir, Héctor hizo una última petición a Aquiles: que entregara su cuerpo a su familia. Aquiles no solo se negó a devolver el cuerpo de Héctor, sino que lo ultrajó aún más profanando sus restos. Aquiles ató el cuerpo inerte de Héctor a la parte trasera de su carro y lo arrastró alrededor de las murallas de la ciudad de Troya.

Esta demostración de la profundidad de la ira de Aquiles hacia Héctor ha sido considerada por muchos como prueba de su amor por Patroclo, ya que llegó a extremos insospechados para vengar su muerte. Un análisis más profundo de sus acciones revela que también podría deberse a que se sentía culpable por haber permitido que Patroclo vistiera su escudo, haciendo que los troyanos creyeran que era él.

Sin embargo, se considera que si Aquiles no se hubiera negado a luchar en la batalla desde el principio, Patroclo no habría muerto. Pero, por otro lado, era el destino de Patroclo ser asesinado por Héctor y, a su vez, el de Héctor morir a manos de Aquiles.

El entierro de Patroclo

Durante los doce días siguientes a la muerte de Héctor, su cuerpo permaneció atado al carro de Aquiles. A lo largo de esos doce días, la batalla que se había prolongado durante casi nueve años se detuvo mientras los troyanos lloraban la pérdida de su príncipe y héroe.

Los dioses griegos Zeus y Apolo finalmente intervinieron y ordenaron a Tetis, madre de Aquiles, que persuadiera a su hijo de detenerse y aceptara un rescate a cambio de devolver el cuerpo a su familia.

Además, Príamo, padre de Héctor, suplicó a Aquiles por el cuerpo de su hijo. Le pidió a Aquiles que pensara en su propio padre, Peleo, y que imaginara cómo se sentiría si lo que le había sucedido a Héctor le sucediera a él. Aquiles tuvo un cambio de corazón y empatizó con Príamo.

Aun así, aunque seguía en contra de su voluntad, permitió que los troyanos recuperaran el cuerpo de Héctor. Poco después, tanto Patroclo como Héctor recibieron funerales apropiados y fueron sepultados conforme a la tradición.

Patroclo y Aquiles en distintas interpretaciones

La relación entre Aquiles y Patroclo puede contemplarse desde dos perspectivas diferentes. Aunque todas se basan en La Ilíada de Homero, diversos filósofos, autores e historiadores analizaron y contextualizaron las descripciones escritas.

Homero nunca representó explícitamente a ambos como amantes, pero otros como Esquilo, Platón, Píndaro y Esquines sí lo hicieron. Esto se refleja en sus escritos de los períodos arcaico y clásico de Grecia. Según sus obras, durante los siglos V y IV a. C., la relación fue retratada como un amor romántico entre personas del mismo sexo.

En Atenas, este tipo de relación era socialmente aceptable si la diferencia de edad entre las parejas era significativa. Su estructura ideal consistía en un amante mayor que actuaría como protector y uno más joven como amado. Sin embargo, esto planteaba un problema para los autores, pues necesitaban identificar quién debía ser el mayor y quién el menor de los dos.

Los Mirmidones de Esquilo: interpretación de la relación entre Patroclo y Aquiles

Según la obra del siglo V a. C. “Los Mirmidones”, del dramaturgo griego antiguo Esquilo, también conocido como el padre de la tragedia, Aquiles y Patroclo mantenían una relación entre personas del mismo sexo. Dado que Aquiles agotó todos los recursos a su alcance para vengar la muerte de Patroclo a manos de Héctor, se asumió que él era el guardián y protector, es decir, el erastés, mientras que Patroclo recibió el papel de erómeno. Es evidente que Esquilo consideraba que Patroclo y Aquiles eran amantes únicos en su especie.

La perspectiva de Píndaro sobre la relación entre Patroclo y Aquiles

Otro defensor de la relación romántica entre Patroclo y Aquiles fue Píndaro. Fue un poeta lírico tebano de la antigua Grecia que hizo sugerencias basándose en su comparación de relaciones entre dos hombres, incluyendo la del joven boxeador Hagesidamo y su entrenador Ilas, así como la de Hagesidamo y Ganimedes, amante de Zeus.

La conclusión de Platón

En el Banquete de Platón, el orador Fedro cita a Aquiles y Patroclo como ejemplo de una pareja sancionada divinamente hacia el 385 a. C. Dado que Aquiles poseía rasgos típicos del erómeno, como la belleza y la juventud, así como la virtud y la destreza en combate, Fedro sostiene que Esquilo estaba equivocado al afirmar que Aquiles era el erastés. Según Fedro, Aquiles es el erómeno que veneraba a su erastés, Patroclo, hasta el punto de estar dispuesto a morir para vengarlo.

La relación entre Patroclo y Aquiles en el Banquete de Jenofonte

Jenofonte, contemporáneo de Platón, hizo que Sócrates argumentara en su propio Banquete que Aquiles y Patroclo eran simplemente camaradas castos y devotos. Jenofonte también cita otros ejemplos de camaradas legendarios, como Orestes y Pílades, reconocidos por sus hazañas conjuntas más que por cualquier relación erótica.

La interpretación de Esquines

Esquines fue uno de los estadistas griegos que también fue orador ático. Defendió la importancia de la pederastia y citó la representación de Homero de la relación entre Patroclo y Aquiles. Creía que, aunque Homero no lo había declarado explícitamente, las personas instruidas deberían poder leer entre líneas y comprender que la prueba de la relación romántica entre ambos se aprecia fácilmente en su afecto mutuo. La evidencia más contundente fue la forma en que Aquiles lloró y se lamentó por la muerte de Patroclo, y la última petición de este de que sus huesos fueran enterrados juntos para poder descansar eternamente unidos.

La canción de Aquiles

Madeline Miller, una novelista estadounidense, escribió una novela sobre Patroclo y Aquiles titulada La canción de Aquiles. Esta obra fue galardonada por su magnífico trabajo. Es una relectura de La Ilíada de Homero desde la perspectiva de Patroclo, ambientada en la Edad Heroica griega. Con un enfoque en su relación romántica, el libro abarca el vínculo entre Patroclo y Aquiles desde su primer encuentro hasta sus aventuras durante la Guerra de Troya.

Conclusión

La relación entre Patroclo y Aquiles fue de una cercanía íntima y profunda. Existen dos interpretaciones: una es que compartían un amor de amistad puro y platónico, y la otra es que eran amantes románticos. Resumamos lo que hemos aprendido sobre ellos:

  • Aquiles y Patroclo crecieron juntos. Ya estaban juntos cuando aún eran niños, ya que Patroclo fue designado escudero de Aquiles. Esto explica la profundidad del vínculo entre ambos.
  • En La Ilíada de Homero, la relación entre Aquiles y Patroclo es uno de los temas principales de las leyendas que rodean la épica batalla de Troya.
  • Con la ayuda de los dioses, Héctor logró matar a Patroclo en el campo de batalla. Su muerte tuvo un impacto significativo en el resultado de la guerra. Algunos interpretaron la muerte de Patroclo como “destino”, pero tal como se describe claramente en el poema, fue provocada por su imprudencia y arrogancia, que enfureció a los dioses. Así, los acontecimientos fueron manipulados para conducirlo a su muerte.
  • Aquiles lloró amargamente la pérdida de Patroclo y juró vengarse. Estaba decidido a matar a Héctor. No se conformó con matarlo; además profanó el cuerpo de Héctor ultrajándolo.
  • Aquiles solo cedió cuando el padre de Héctor, Príamo, le suplicó y le hizo razonar. Pensó en su propio padre y empatizó con Príamo. Finalmente, accedió a entregar el cuerpo de Héctor.

Una de las muchas pruebas para quienes creen que Aquiles y Patroclo mantuvieron una relación romántica fue la forma en que Aquiles reaccionó al enterarse de la muerte de Patroclo. Otra fue la petición de Patroclo de depositar sus huesos junto a los de Aquiles cuando este muriera. Estos dos episodios invitan a cuestionar la naturaleza de su relación.

Author

Por Mitología Uno

Creado: 16 de febrero de 2024

Modificado: 28 de diciembre de 2024