Caos
Mucho tiempo después del «principio de los tiempos», el vacío conocido como Caos llegó a la existencia en el universo. De él, o junto con él, surgieron Gea («Tierra»), el Tártaro y Eros («Amor»). Sin necesidad de pareja, el Caos engendró a Nyx («Noche») y a Érebo («Oscuridad»).
Hesíodo no ofrece muchos detalles sobre el Caos; se limita a afirmar que fue la primera entidad en llegar a ser. Es del poeta romano Ovidio, del siglo I a. C., de quien obtenemos una descripción más amplia. Antes de que existieran la tierra, el mar y el cielo (así como los cuerpos celestes como el sol, la luna y las estrellas), y antes incluso de que hubiera dioses inmortales, el Caos existía como una masa informe. Era una materia inerte en la que todos los elementos de la creación se hallaban amontonados, de modo que nada podía distinguirse de nada más.
Véase Creación, Teogonía de Hesíodo.
Según los mitos órficos, el Caos nació de Crono (Tiempo) y Adrastea (Necesidad), al mismo tiempo que Érebo y Éter. Fueron Crono y Éter quienes se convirtieron en padres del primer dios, Fanes o Protógono, generalmente identificado con Eros (Amor).