Céfalo y Procris
Procris (Πρόκρις) era hija del rey Erecteo de Atenas. Procris era hermana de Cécrope, Butes, Creúsa, Oritía y otras hermanas cuyo nombre no se ha conservado.
Céfalo (Κέφαλος) era hijo de Deion, rey de Fócida, y de Diomedes, hija de Juto. Céfalo llegó a Atenas y consiguió cortejar con éxito a Procris.
Según Apolodoro, Procris fue una esposa infiel. Un día, Céfalo sorprendió a Procris en la cama con su amante, Pteleón. Procris huyó a Creta, donde Minos se enamoró de ella. Minos le regaló a Lélapes, el sabueso mágico que siempre atrapa a su presa, y una jabalina infalible que nunca falla su blanco. Procris, temiendo la magia de Pasífae, la esposa de Minos, regresó a Atenas.
Céfalo y Procris se reconciliaron y, sabiendo que a su marido le encantaba cazar, Procris le entregó a Céfalo el sabueso Lélapes y la lanza infalible. Tuvieron un hijo llamado Arcesio, que fue el padre de Laertes.
En las Metamorfosis de Ovidio, Céfalo salió de caza un par de meses después de su boda. Eos, la diosa de la aurora, lo vio en el bosque, se enamoró de él y lo raptó llevándolo a su morada.
Eos intentó seducir a Céfalo, pero este rechazó el amor de la diosa. Al ver que no podía conquistar su amor, lo dejó en libertad. Sin embargo, Eos logró sembrar la duda sobre la fidelidad de su esposa. Eos lo transformó para que nadie lo reconociera. Céfalo pensó en poner a prueba el amor y la lealtad de su esposa hacia él.
Al regresar a casa, Procris lloraba la ausencia de su marido. Céfalo se presentó ante ella disfrazado de desconocido. Neciamente, Céfalo la puso a prueba intentando seducirla y ofreciéndole oro. Procris accedió a los avances del supuesto extraño, pero cuando apenas vaciló un instante, Céfalo reveló su verdadera identidad. Furioso, acusó a su esposa de infidelidad.
Abrumada por la acusación, huyó de su hogar y se unió a Artemisa como una de las compañeras de la diosa. Según esta versión, fue Artemisa quien entregó a Procris el sabueso Lélapes y la lanza infalible.
Céfalo seguía enamorado de ella y, al darse cuenta de su error al acusar a su esposa, fue a buscar a Procris para pedirle perdón. Ambos se reconciliaron y Procris regresó a casa con su marido.
Sea cual fuere la versión que se haya leído, el final fue el mismo. Fueron felices hasta que un día él salió de caza. Procris siguió a su marido y se escondió entre la maleza. Al ver movimiento en el espesor, Céfalo arrojó la lanza mágica. Céfalo mató a su esposa con el mismísimo regalo que ella le había dado.
Céfalo quedó devastado por el dolor. Fue juzgado por la muerte de Procris en el Areópago y desterrado de Atenas. Céfalo marchó a Tebas, donde entabló amistad con Anfitrión, el padrastro de Heracles. Céfalo prestó a Anfitrión su sabueso, Lélapes, porque Anfitrión estaba cazando a la zorra de Teumeso. Anfitrión regaló a Céfalo una gran isla, a la que denominó Cefalenia, y allí gobernó.
