Erinias (Furias)
Espíritus femeninos que castigaban a los ofensores contra sus propios consanguíneos. Las Erinyes (Ἐρινύες) se llamaban Alecto, Tisífone y Megera. Nacieron junto con los Gigantes y las Melíades, de la tierra donde cayó la sangre procedente de los genitales cercenados de Urano. Fueron más conocidas como las Furias por los romanos.
Las Erinyes parecían residir en el Inframundo, el Mundo de los Muertos. Eran ellas quienes conducían a las almas condenadas al Tártaro para su castigo, tras el juicio de Temis.
Una de sus víctimas más célebres fue Orestes. Cuando Orestes asesinó a su propia madre, Clitemnestra, las Erinyes lo persiguieron durante muchos años, inflictándole la locura.
En el caso de Orestes, el oráculo de Delfos y el dios Apolo (protector de Orestes) ordenaron al joven matar a su madre. Para vengar a su padre, Orestes enfrentó la persecución y la locura a manos de las Erinyes. No vengar la muerte de su padre también habría resultado en persecución y locura. Orestes se encontraba en una situación sin salida: cualquiera fuera su elección, sería atormentado por las Erinyes.
De modo similar, Alcmeón mató a su madre y fue enloquecido por las Erinyes. Alcmeón podía elegir ignorar la orden de su padre de matar a su madre; Orestes no tuvo esa opción.
Cuando Atenea y el jurado ateniense absolvieron a Orestes, los atenienses apaciguaron a las Erinyes ofreciéndoles construir un templo en su ciudad. Su nombre cambió a Euménides (Εἐμοδπος), que significaba las “Benévolas”.