Las Euménides
(Tragedia, griega, 458 a.C., 1.047 versos)
Introducción
*“Las Euménides” (“Las Benévolas” *o “Las Graciosas”) es la tercera de las tres tragedias vinculadas que componen la trilogía “La Orestíada” del dramaturgo griego antiguo Esquilo, precedida por “Agamenón” y “Las Coéforas”. La trilogía en su conjunto, representada originalmente en el festival anual de las Dionisias en Atenas en el 458 a.C., donde obtuvo el primer premio, está considerada la última obra autenticada de Esquilo, y también su obra cumbre.
“Las Euménides” narra cómo Orestes es perseguido hasta Atenas por las vengativas Erinias por el asesinato de su madre**, Clitemnestra, y cómo es juzgado ante Atenea y un jurado de atenienses para determinar si su crimen justifica el tormento de las Erinias.
Sinopsis - Resumen de Las Euménides
Aún atormentado por las Erinias tras haber matado a su madre, Orestes encuentra refugio temporal en el nuevo templo de Apolo en Delfos. Al comienzo de la obra, la Pitia, sacerdotisa de Apolo, entra en el templo y queda horrorizada y maravillada al descubrir al exhausto Orestes en el asiento del suplicante, rodeado por las Furias dormidas. Aunque Apolo no puede protegerlo de las Erinias, ha logrado al menos retrasarlas con un hechizo de sueño, para que Orestes pueda continuar hacia Atenas bajo la protección de Hermes.
Sin embargo, el espectro de Clitemnestra despierta a las Erinias dormidas y las insta a continuar la cacería de Orestes. En una secuencia escalofriante, las Erinias rastrean a Orestes siguiendo el rastro de la sangre de su madre asesinada a través del bosque y luego por las calles de Atenas. Cuando lo divisan, pueden incluso ver hilos de sangre empapando la tierra bajo sus pisadas.
Finalmente rodeado de nuevo por las amenazadoras Furias, Orestes suplica aAtenea** que lo ayude**. La diosa de la justicia interviene y convoca a un jurado de doce atenienses para juzgar a Orestes. La propia Atenea preside el juicio, instruyendo a sus ciudadanos para que observen y aprendan cómo debe conducirse un proceso. Apolo habla en nombre de Orestes, mientras que las Erinias actúan como abogadas de la difunta Clitemnestra. Cuando se cuentan los votos del juicio, el resultado es un empate, pero Atenea persuade a las Erinias para que acepten su propia decisión en favor de Orestes como voto de calidad.
Absuelto,Orestes** agradece a Atenea y al pueblo de Atenas, y parte hacia su hogar en Argos, como hombre libre y rey legítimo. Atenea entonces apacigua a las furiosas Erinias, rebautizándolas como”Las Euménides”** (o “Las Benévolas”), y establece que a partir de entonces serán honradas por los ciudadanos de Atenas. Atenea también declara que, en lo sucesivo, los jurados empatados deberán siempre resultar en la absolución del acusado, ya que la misericordia debe prevalecer siempre sobre la severidad.
Al final de la obra, las mujeres que asisten a Atenea entonan alabanzas a Zeus y al Destino, que han hecho posible este maravilloso desenlace.
Análisis
“La Orestíada” (que comprende “Agamenón”, “Las Coéforas” y “Las Euménides”) es el único ejemplo superviviente de una trilogía completa de obras griegas antiguas (una cuarta obra, que habría sido representada como un final cómico, un drama satírico llamado “Proteo”, no ha sobrevivido). Fue representada originalmente en el festival anual de las Dionisias en Atenas en el 458 a.C., donde obtuvo el primer premio.
Aunque técnicamente es una tragedia, *“Las Euménides” *(y por tanto ***“La Orestíada” ***en su conjunto) en realidad termina de manera relativamente optimista, lo cual puede sorprender a los lectores modernos, aunque en realidad el término “tragedia” no tenía su significado actual en la Atenas antigua, y muchas de las tragedias griegas conservadas tienen un final feliz.
En general, los Coros de “La Orestíada” son más integrales a la acción que los Coros en las obras de los otros dos grandes trágicos griegos, Sófocles y Eurípides (particularmente porque el veterano Esquilo estaba a un solo paso de la tradición antigua en la que toda la obra era ejecutada por el Coro). En “Las Euménides” en particular, el Coro es aún más esencial porque está constituido por las propias Erinias y, a partir de cierto punto, su historia (y su exitosa integración en el panteón de Atenas) se convierte en una parte fundamental de la obra.
A lo largo de “La Orestíada”, Esquilo emplea abundantes metáforas y símbolos naturalistas, como los ciclos solares y lunares, la noche y el día, las tormentas, los vientos, el fuego, etc., para representar la naturaleza vacilante de la realidad humana (el bien y el mal, el nacimiento y la muerte, la tristeza y la felicidad, etc.). También hay una cantidad significativa de simbolismo animal en las obras, y los seres humanos que olvidan cómo gobernarse con justicia tienden a ser personificados como bestias.
Otros temas importantes abordados por la trilogía incluyen: la naturaleza cíclica de los crímenes de sangre (la ley antigua de las Erinias establece que la sangre debe ser pagada con sangre en un ciclo interminable de perdición, y el sangriento pasado de la Casa de Atreo sigue condicionando los hechos generación tras generación en un ciclo autopropagado de violencia que engendra violencia); la falta de claridad entre el bien y el mal (Agamenón, Clitemnestra y Orestes se enfrentan todos a dilemas morales imposibles, sin una distinción nítida entre lo correcto y lo incorrecto); el conflicto entre los dioses antiguos y los nuevos (las Erinias representan las leyes arcaicas y primitivas que exigen la venganza de sangre, mientras que Apolo, y particularmente Atenea, representan el nuevo orden de la razón y la civilización); y la difícil naturaleza de la herencia (y las responsabilidades que esta conlleva).
Hay también un aspecto metafórico subyacente en todo el drama: la transición de la justicia arcaica por mano propia, mediante la venganza personal o el feudo, a la administración de la justicia mediante el juicio procesal (sancionada por los propios dioses) a lo largo de la serie de obras, simboliza el paso de una sociedad griega primitiva regida por los instintos a una sociedad democrática moderna gobernada por la razón. La tensión entre la tiranía y la democracia, un tema recurrente en el drama griego, es palpable a lo largo de las tres obras.
Al final de la trilogía, Orestes se revela como la clave no solo para poner fin a la maldición de la Casa de Atreo, sino también para sentar las bases de un nuevo avance en el progreso de la humanidad. Así, aunque Esquilo utiliza un mito antiguo y bien conocido como base de su “La Orestíada”, lo aborda de una manera marcadamente diferente a la de otros escritores que lo precedieron, con su propia agenda por transmitir.
Recursos
- Traducción al inglés de E. D. A. Morshead (Internet Classics Archive)
- Versión en griego con traducción palabra por palabra (Perseus Project)



