Los Persas

Classical

(Tragedia, griega, 472 a. C., 1.076 versos)

Introducción

“Los persas” (gr.: “Persai”; lat.: “Persae”) es una tragedia del dramaturgo griego antiguo Esquilo. Representada por primera vez en 472 a. C., está considerada la obra más antigua que se conserva en la historia del teatro, y también la única tragedia griega existente basada en hechos contemporáneos. Recrea la respuesta persa ante la noticia de su derrota militar bajo Jerjes en la Batalla de Salamina en 480 a. C., uno de los episodios decisivos de las Guerras Greco-Persas en curso.

Relieve de Jerjes en la entrada de su palacio

Relieve de Jerjes en la entrada de su palacio

Sinopsis

“Los persas” transcurre en Susa, una de las capitales del Imperio Persa en aquella época, y comienza con un Coro de ancianos de Susa que aguardan noticias de la expedición del rey Jerjes contra los griegos. Pronto se les une la madre de Jerjes, Atosa, quien expresa su ansiedad e inquietud, narrando lo que probablemente es la primera secuencia onírica del teatro occidental.

Un exhausto mensajero llega y ofrece una cruda descripción de la Batalla de Salamina y su sangriento desenlace. Relata la derrota persa, recitando los nombres de los generales caídos y ofreciendo su versión del escalofriante grito de guerra de los griegos al lanzarse al combate. Jerjes, sin embargo, ha escapado aparentemente y está de regreso.

Atosa solicita entonces al Coro que invoque el espectro de su difunto esposo (y padre de Jerjes), Darío el Grande. Al enterarse de la derrota persa, Darío condena la soberbia que motivó la decisión de su hijo de invadir Grecia y, en particular, su decisión de construir un puente sobre el Helesponto para acelerar el avance del ejército persa, lo cual, sostiene, únicamente enfureció a los dioses y condujo a la derrota. Antes de partir, el espectro de Darío profetiza una nueva derrota persa en la Batalla de Platea (479 a. C.).

Jerjes aparece finalmente, vestido con ropas rasgadas y andrajosas, tambaleándose tras su aplastante derrota. El resto de la obra consiste en el rey a solas con el Coro, mientras entonan juntos un extenso canto lírico de lamentación ante la enormidad de la derrota de Persia.

Análisis

“Los persas” de Esquilo fue presentada originalmente como la segunda parte de la trilogía que obtuvo el primer premio en las competiciones dramáticas del festival de las Dionisias de la Ciudad en Atenas en 472 a. C. Se representó entre una obra llamada “Fineo” y otra titulada “Glauco”, ambas perdidas desde entonces, y fue seguida, conforme a la tradición, por un drama satírico llamado “Prometeo el encendedor” (también perdido). La obra fue posteriormente representada en Sicilia en 467 a. C. (una de las pocas ocasiones en que una obra se representó dos veces en vida del autor), y el texto que ha sobrevivido se basa probablemente en esa versión posterior, que pudo haber diferido ligeramente de la original.

Dibujo de George Romney: el espectro de Darío apareciéndose a Atosa

Dibujo de George Romney: el espectro de Darío apareciéndose a Atosa

Algunos críticos (entre ellos Aristóteles) han interpretado “Los persas” como una obra compasiva hacia los persas derrotados, mientras que otros (como Aristófanes) la han considerado una celebración de la victoria griega en el contexto de una guerra en curso. De hecho, puede argumentarse que “Los persas” no es una tragedia en el verdadero sentido griego, sino que su propósito real es la glorificación triunfal de Atenas y la exultación de toda la nación ante la ruina de su enemigo.

Así pues, tanto como drama histórico como por su efecto real, la obra constituyó una especie de experimento que no se repetiría ni por su autor ni por sus sucesores. Fue, no obstante, una obra popular en los posteriores Imperios Romano y Bizantino (que también libraron guerras contra los persas), y su popularidad ha perdurado en la Grecia moderna y en todo el mundo.

Recursos

Creado:1 de enero de 2025

Modificado:18 de noviembre de 2024