La Orestíada

Classical

(Tragedia, griega, 458 a. C., 3.796 versos en 3 obras)

Introducción - ¿Quién escribió La Orestíada?

La Orestíada es una trilogía del dramaturgo griego antiguo Esquilo que consta de tres obras vinculadas: “Agamenón”, “Las Coéforas” y “Las Euménides”. La trilogía en su conjunto, representada originalmente en el festival anual de las Dionisias en Atenas en el 458 a. C., donde obtuvo el primer premio, se considera la última obra autenticada de Esquilo y también su obra maestra. Sigue las vicisitudes de la Casa de Atreo, desde el asesinato de Agamenón a manos de su esposa Clitemnestra, hasta la posterior venganza ejecutada por su hijo Orestes y sus consecuencias.

Orestes e Ifigenia - Mosaico

Orestes e Ifigenia - Mosaico

Sinopsis - Resumen de La Orestíada

“Agamenón” describe el regreso del rey Agamenón de Argos tras la Guerra de Troya, junto con su concubina Casandra. Su esposa, Clitemnestra, sin embargo, llevaba mucho tiempo planeando su asesinato (en complicidad con su amante, Egisto) como venganza por el sacrificio anterior de su hija, Ifigenia, a manos de Agamenón. Para más detalles, consúltese la página dedicada a “Agamenón”.

“Las Coéforas” trata del reencuentro de los hijos de Agamenón, Electra y Orestes, y de su venganza al matar a Clitemnestra y Egisto en un nuevo capítulo de la maldición de la Casa de Atreo. Para más detalles, consúltese la página dedicada a “Las Coéforas”.

“Las Euménides”* *narra cómo Orestes es perseguido hasta Atenas por las vengativas Erinias por el asesinato de su madre, Clitemnestra, y cómo es juzgado ante Atenea y un jurado de atenienses para decidir si su crimen justifica el tormento de las Erinias. Para más detalles, consúltese la página dedicada a “Las Euménides”.

Análisis

La Orestíada (que comprende “Agamenón”, “Las Coéforas”* *y “Las Euménides”) es el único ejemplo conservado de una trilogía completa de obras griegas antiguas (una cuarta obra, que habría sido representada como un final cómico bajo la forma de un drama satírico titulado “Proteo”, no ha sobrevivido). Fue representada originalmente en el festival anual de las Dionisias en Atenas en el 458 a. C., donde obtuvo el primer premio.

Aunque técnicamente es una tragedia, “La Orestíada” en su conjunto concluye en un tono relativamente esperanzador, lo cual puede sorprender al lector moderno. Sin embargo, el término «tragedia» no tenía su significado actual en la Atenas antigua, y muchas de las tragedias griegas conservadas terminan de manera feliz.

El asesinato de Agamenón

El asesinato de Agamenón

En general, los Coros de “La Orestíada” están más integrados en la acción que los Coros de las obras de los otros dos grandes trágicos griegos, Sófocles y Eurípides (particularmente porque el anciano Esquilo estaba a un solo paso de la tradición antigua en la que toda la obra era ejecutada por el Coro). En “Las Euménides” en particular, el Coro es aún más esencial porque está formado por las propias Erinias y, a partir de cierto punto, su historia (y su exitosa integración en el panteón de Atenas) se convierte en una parte fundamental de la obra.

A lo largo de “La Orestíada”, Esquilo emplea abundantes metáforas y símbolos naturalistas, como los ciclos solares y lunares, la noche y el día, las tormentas, los vientos, el fuego, etc., para representar la naturaleza vacilante de la realidad humana (el bien y el mal, el nacimiento y la muerte, la tristeza y la felicidad, etc.). También hay una cantidad significativa de simbolismo animal en las obras, y los seres humanos que olvidan cómo gobernarse con justicia tienden a ser personificados como bestias.

Otros temas importantes abordados por la trilogía incluyen: la naturaleza cíclica de los crímenes de sangre (la antigua ley de las Erinias establece que la sangre debe ser pagada con sangre en un ciclo incesante de perdición, y el sangriento pasado de la Casa de Atreo sigue condicionando los acontecimientos generación tras generación en un ciclo autoforjado de violencia que engendra violencia); la falta de claridad entre el bien y el mal (Agamenón, Clitemnestra y Orestes se enfrentan todos a decisiones morales imposibles, sin una distinción nítida entre lo correcto y lo incorrecto); el conflicto entre los dioses antiguos y los nuevos (las Erinias representan las leyes primitivas y ancestrales que exigen la venganza de sangre, mientras que Apolo y, en particular, Atenea, representan el nuevo orden de la razón y la civilización); y la difícil naturaleza de la herencia (y las responsabilidades que esta conlleva).

Relieve de sarcófago que representa La Orestíada

Relieve de sarcófago que representa La Orestíada

Existe también un aspecto metafórico subyacente en todo el drama: la transición desde la justicia arcaica de la autoprotección mediante la venganza personal o el ajuste de cuentas, hacia la administración de la justicia mediante el juicio (sancionado por los propios dioses) a lo largo de la serie de obras, simboliza el paso de una sociedad griega primitiva regida por los instintos a una sociedad democrática moderna gobernada por la razón.

La tiranía bajo la cual Argos se encuentra sumida durante el gobierno de Clitemnestra y Egisto se corresponde, en un sentido muy amplio, con algunos acontecimientos de la trayectoria biográfica del propio Esquilo. Se sabe que realizó al menos dos visitas a la corte del tirano siciliano Hierón (al igual que otros varios poetas destacados de su época), y que vivió la democratización de Atenas. La tensión entre tiranía y democracia, un tema recurrente en el drama griego, resulta palpable a lo largo de las tres obras.

Al final de la trilogía, Orestes se revela como la clave, no solo para poner fin a la maldición de la Casa de Atreo, sino también para sentar las bases de un nuevo avance en el progreso de la humanidad. Así, aunque Esquilo utiliza un mito antiguo y bien conocido como base de “La Orestíada”, lo aborda de un modo marcadamente distinto al de otros escritores que lo precedieron, con su propia agenda por transmitir.

Recursos

Creado:1 de enero de 2025

Modificado:19 de noviembre de 2024