Agamemnon

Classical

(Tragedia, griega, 458 a. C., 1.673 versos)

Introducción - Quién escribió Agamenón

“Agamenón” es la primera de las tres tragedias vinculadas que componen la trilogía de “La Orestíada” del dramaturgo griego antiguo Esquilo, seguida de “Las Coéforas” y “Las Euménides”. La trilogía en su conjunto, representada originalmente en el festival anual de las Dionisias en Atenas en el 458 a. C., donde obtuvo el primer premio, está considerada la última obra autenticada de Esquilo y también su obra maestra.

“Agamenón” describe el regreso de Agamenón, rey de Argos, desde la guerra de Troya, y su vuelta junto a su esposa, Clitemnestra, quien había estado planeando su asesinato (de común acuerdo con su amante, Egisto) como venganza por el sacrificio previo de su hija, Ifigenia, a manos de Agamenón.

Sinopsis - Resumen de Agamenón

La obra se abre cuando un vigía reconoce con júbilo la señal que indica que Troya ha caído, y que por tanto Agamenón pronto regresará a casa. El Coro de ancianos relata brevemente la historia de la guerra de Troya en todas sus implicaciones fatídicas.

La esposa de Agamenón, Clitemnestra, sin embargo, está lejos de alegrarse con la noticia. Ha alimentado un resentimiento durante muchos años desde que Agamenón sacrificó a su hija, Ifigenia, al inicio de la guerra de Troya para apaciguar a la diosa ofendida, Artemisa. Para empeorar las cosas, en ausencia de Agamenón, ha tomado como amante a su primo, Egisto, quien también alberga pretensiones sobre el trono de Argos.

Aún peor, cuando Agamenón regresa, trae consigo a Casandra, una sacerdotisa troyana esclavizada de Apolo, como su concubina, lo que enfurece aún más a Clitemnestra. Tras el Coro de ancianos, gran parte de la acción principal de la obra gira en torno a la antagonidad y el debate entre Clitemnestra y Agamenón. Cuando Clitemnestra finalmente convence a Agamenón de entrar en su hogar, lo mata con un hacha mientras se encuentra indefenso en su baño, como un animal sacrificado. La fortuna de Agamenón ha experimentado así un giro completo: desde la cumbre misma de la prosperidad y la fama hasta el abismo de la ruina y una muerte ignominiosa.

Los embajadores de Agamenón por Ingres

Los embajadores de Agamenón por Ingres

Casandra (quien había sido maldecida por Apolo con el don de la clarividencia pero con la maldición de que nadie creería sus profecías) dialoga con el Coro sobre si debe o no entrar al palacio, sabiendo que ella también será asesinada. Finalmente, tras describir algunas de las atrocidades ya perpetradas dentro de la maldita Casa de Atreo, decide entrar de todos modos, consciente de que no puede evitar su destino.

El palacio se abre, mostrando los espeluznantes cadáveres de Agamenón y Casandra, junto con una desafiante e impenitente Clitemnestra. El amante de Clitemnestra, Egisto, también sale y pronuncia un discurso arrogante ante el Coro (compuesto por ancianos de Argos), quienes reaccionan con indignación. La obra se cierra con el Coro recordando a los usurpadores que el hijo de Agamenón, Orestes, sin duda regresará para vengarse.

Análisis

“La Orestíada” (compuesta por “Agamenón”, “Las Coéforas” y “Las Euménides”) es el único ejemplo conservado de una trilogía completa de obras teatrales griegas antiguas (una cuarta obra, que habría sido representada como un final cómico, un drama satírico llamado “Proteo”, no ha sobrevivido). Fue representada originalmente en el festival anual de las Dionisias en Atenas en el 458 a. C., donde obtuvo el primer premio.

Aunque “Agamenón”, la primera obra de la trilogía, tiene entidad por sí misma, se enriquece enormemente con las otras dos obras, y solo en combinación con ellas puede apreciarse plenamente la magnitud y grandeza de todo el proyecto, su coherencia temática y simbólica y su brillante resolución.

Máscara funeraria de Agamenón

Máscara funeraria de Agamenón

A pesar del alcance algo limitado para el drama humano en una historia tan impulsada por las maquinaciones de los dioses, se aprecia no obstante un notable desarrollo en el nivel de caracterización en estas obras en comparación con los trabajos anteriores de Esquilo. Clitemnestra, en particular, es uno de los personajes presentados con mayor fuerza en el drama griego antiguo. Es claramente una mujer resuelta y peligrosa, pero bajo su veneno se oculta un dolor profundo e inconsolable derivado de la muerte de su única hija, Ifigenia, a manos de Agamenón diez años antes. Durante ese tiempo, su corazón ha muerto en su interior, y solo alguien tan profundamente herido como ella podría matar con tan poca muestra de remordimiento.

Esquilo parece otorgar cierta importancia a la supuesta debilidad natural de la mujer en sus obras. En “Agamenón”, por ejemplo, resulta notable que Helena, Clitemnestra y Casandra sean las tres mujeres adúlteras. El más tradicional Esquilo no intenta en absoluto alcanzar las dinámicas masculino-femenino más equilibradas que a veces muestra Eurípides.

Otros temas importantes abordados por la trilogía incluyen: la naturaleza cíclica de los crímenes de sangre (la antigua ley de las Erinias prescribe que la sangre debe ser pagada con sangre en un ciclo incesante de perdición, y el sangriento pasado de la Casa de Atreo sigue condicionando los acontecimientos generación tras generación en un ciclo autopropagado de violencia que engendra violencia); la falta de claridad entre el bien y el mal (Agamenón, Clitemnestra y Orestes se enfrentan todos a elecciones morales imposibles, sin una distinción clara entre lo correcto y lo incorrecto); el conflicto entre los dioses antiguos y los nuevos (las Erinias representan las leyes arcaicas y primitivas que exigen la venganza de sangre, mientras que Apolo, y especialmente Atenea, representan el nuevo orden de la razón y la civilización); y la difícil naturaleza de la herencia (y las responsabilidades que conlleva).

Existe también un aspecto metafórico subyacente en todo el drama: la transición desde la justicia arcaica de la autotutela, basada en la venganza personal o el vendetta, hasta la administración de la justicia mediante juicio (sancionada por los propios dioses) a lo largo de la serie de obras, simboliza el paso de una sociedad griega primitiva regida por los instintos a una sociedad democrática moderna regida por la razón.

Crises y Agamenón, Louvre

Crises y Agamenón, Louvre

La tiranía bajo la cual Argos se encuentra al final de “Agamenón”, por ejemplo, corresponde de forma muy general a algunos acontecimientos de la trayectoria biográfica del propio Esquilo. Se sabe que realizó al menos dos visitas a la corte del tirano siciliano Hierón (al igual que otros poetas destacados de su época), y vivió la democratización de Atenas. La tensión entre tiranía y democracia, tema recurrente en el drama griego, resulta palpable a lo largo de las tres obras.

Al final de la trilogía, Orestes se revela como la clave no solo para poner fin a la maldición de la Casa de Atreo, sino también para sentar las bases de un nuevo avance en el progreso de la humanidad, aunque solo se le menciona brevemente en esta primera obra. Esquilo utiliza un mito antiguo y bien conocido como base para su “Orestíada”, pero lo aborda de una manera marcadamente diferente a la de otros escritores que lo precedieron, con su propia agenda por transmitir.

Recursos

Creado:1 de enero de 2025

Modificado:18 de noviembre de 2024