Las Fenicias
“Las Fenicias” (Gr: “Phoinissai”; Lat: “Phoenissae”) es una tragedia del dramaturgo griego antiguo Eurípides. Fue escrita entre 411 y 409 a. C., y constituye una variante de la historia que Esquilo trató en su obra “Los siete contra Tebas”, en la que los hijos de Edipo, Polinices y Eteocles, luchan por la corona de Tebas, matándose finalmente mutuamente. El título hace referencia al Coro de la obra, compuesto por mujeres fenicias que, de camino desde Tiro a Delfos, quedan accidentalmente atrapadas en Tebas a causa de la guerra.
Sinopsis de Las Fenicias
Dramatis Personae – Personajes
- JOCASTA, esposa de Edipo
- VIEJO SIRVIENTE, asistente de Antígona
- ANTÍGONE, hija de Edipo
- CORO DE DONCELLAS FENICIAS
- POLYNEICES, hijo exiliado de Edipo
- ETEOCLES, hijo de Edipo, ahora rey de Tebas
- CREON, hermano de Yocasta
- TIRESIAS, un profeta ciego
- MENOECEUS, hijo de Creonte
- PRIMER MENSAJERO
- SEGUNDO MENSAJERO
- OEDIPUS, antiguo rey de Tebas

Edipo y su familia - Un cuadro que representa a la familia trágica de Edipo, cuya maldición impulsa la acción de Las Fenicias
La obra se abre con un prólogo en el que Yocasta (quien en esta versión del mito aún no se ha suicidado) resume la historia de Edipo y la ciudad de Tebas. Explica que, después de que su esposo se cegara al descubrir que era también su hijo, sus hijos Eteocles y Polinices lo encerraron en el palacio con la esperanza de que el pueblo olvidara lo sucedido. Edipo, sin embargo, los maldijo, proclamando que ninguno reinaría sin matar a su hermano. En un intento por evitar esta profecía, Polinices y Eteocles acordaron gobernar por turnos de un año cada uno, pero, tras el primer año, Eteocles se negó a ceder el poder a su hermano, forzándolo al exilio. Durante su destierro, Polinices marchó a Argos, donde se casó con la hija del rey argivo Adrasto y persuadió a este para que enviara una fuerza militar que le ayudara a recuperar Tebas.
Yocasta ha negociado un alto el fuego para intentar mediar entre sus dos hijos. Interroga a Polinices sobre su vida en el exilio y luego escucha los argumentos de ambos hermanos. Polinices reitera que él es el rey legítimo; Eteocles responde que desea el poder por encima de todo y no lo entregará a menos que lo fuercen. Yocasta los reprende a ambos, advirtiendo a Eteocles que su ambición podría acabar destruyendo la ciudad, y censurando a Polinices por haber traído un ejército para saquear la ciudad que ama. Discuten extensamente pero no logran alcanzar ningún acuerdo, y la guerra se hace inevitable.
Eteocles se reúne entonces con su tío Creonte para planificar la batalla inminente. Dado que los argivos envían una compañía contra cada una de las siete puertas de Tebas, los tebanos también seleccionan una compañía para defender cada una de las puertas. Eteocles pide a Creonte que consulte al anciano adivino Tireseo, quien aconseja que debe sacrificar a su hijo Meneceo (por ser el único descendiente de sangre pura desde la fundación de la ciudad por Cadmo) al dios de la guerra Ares para salvar la ciudad. Aunque Creonte se ve incapaz de cumplir esta orden e instruye a su hijo que huya al oráculo de Dodona, Meneceo acude en secreto a la guarida de la serpiente para sacrificarse y aplacar a Ares.

Eteocles, Polinices y Yocasta - Una ilustración del encuentro fatídico entre los dos hermanos y su madre Yocasta
Un mensajero informa a Yocasta sobre el desarrollo de la guerra y le comunica que sus hijos han acordado batirse en combate singular por el trono. Ella y su hija Antígona acuden para intentar detenerlos, pero pronto un mensajero trae la noticia de que los hermanos ya han librado su duelo y se han dado muerte mutuamente. Además, Yocasta, abrumada por el dolor al enterarse, también se ha quitado la vida.
La hija de Yocasta, Antígona, entra en escena, lamentando el destino de sus hermanos, seguida por el anciano y ciego Edipo, a quien también se le comunican los trágicos sucesos. Creonte, que ha asumido el control de la ciudad tras el vacío de poder resultante, destierra a Edipo de Tebas y ordena que Eteocles (pero no Polinices) reciba sepultura honrosa en la ciudad. Antígona se enfrenta a él por esta orden y rompe su compromiso con su hijo Hemón. Decide acompañar a su padre al exilio, y la obra concluye con ambos partiendo hacia Atenas.
Análisis de Las Fenicias
“Las Fenicias” fue probablemente representada por primera vez, junto con las dos tragedias perdidas “Enómao” y “Crisipo”, en el concurso dramático de las Dionisias en Atenas en 411 a. C. (o posiblemente poco después), el mismo año en que cayó el gobierno oligárquico de los Cuatrocientos y el general exiliado Alcibíades fue llamado de vuelta por Atenas tras su deserción al enemigo, Esparta. El diálogo entre Yocasta y Polinices en la obra, que expone las penas del destierro con cierto énfasis, bien podría ser una alusión irónica al perdón del famoso exiliado ateniense.
Aunque contiene muchos pasajes brillantes, la versión de la leyenda de Eurípides suele considerarse inferior a la de Esquilo en su “Los siete contra Tebas”, y rara vez se representa en la actualidad. Algunos comentaristas han señalado que la introducción, hacia el final de la obra, del anciano y ciego Edipo resulta innecesaria y gratuita, y que el episodio de la inmolación del hijo de Creonte, Meneceo, queda tal vez algo soslayado. No obstante, fue muy popular en las escuelas griegas posteriores por su acción variada y sus vívidas descripciones (en particular los relatos de los dos mensajeros: primero, el del combate general entre los ejércitos contendientes, y segundo, el del duelo entre los hermanos y el suicidio de Yocasta), que confieren un interés sostenido a la pieza, la cual se extiende hasta casi el doble de la longitud del drama de Esquilo.
A diferencia del Coro de ancianos tebanos en la obra de Esquilo, el Coro de Eurípides está compuesto por jóvenes mujeres fenicias que, de camino desde su hogar en Siria a Delfos, quedan atrapadas en Tebas por la guerra, y descubren su antiguo parentesco con los tebanos (a través de Cadmo, fundador de Tebas, oriundo de Fenicia). Esto es coherente con la tendencia de Eurípides de abordar las historias conocidas desde la perspectiva de las mujeres y las madres, y también con su énfasis en el punto de vista de los esclavos (las mujeres van camino de convertirse en esclavas en el templo de Apolo en Delfos).
Recursos
- Traducción al inglés de E. P. Coleridge (Internet Classics Archive): http://classics.mit.edu/Euripides/phoenissae.html
- Versión en griego con traducción palabra por palabra (Perseus Project): http://www.perseus.tufts.edu/hopper/text.jsp?doc=Perseus:text:1999.01.0117

