Los Acarnienses
(Comedia, griega, 425 a.C., 1.234 versos)
Introducción
“Los Acarnienses” (Gr: “Akharneis”) es la más antigua de las once obras supervivientes del dramaturgo griego antiguo Aristófanes, y un clásico del género dramático altamente satírico conocido como Comedia Antigua. Fue representada por primera vez en el 425 a.C. y obtuvo el primer premio en el festival de las Leneas. El protagonista, Dikaiópolis, obtiene milagrosamente un tratado de paz privado con los espartanos y disfruta de los beneficios de la paz a pesar de la oposición de algunos de sus conciudadanos atenienses.
Sinopsis
Personajes – Dramatis Personae
| Personaje |
|---|
| Diceópolis |
| Heraldo |
| Anfiteo |
| Embajadores |
| Pseudartabas |
| Teoro |
| Hija de Diceópolis |
| Esclavo de Eurípides |
| Eurípides |
| La maco |
| Un megarense |
| Dos jovencitas, hijas del megarense |
| Un delator |
| Un beocio |
| Nícarco |
| Esclavo de La maco |
| Un campesino |
| Un invitado a una boda |
| Coro de carboneros acarnienses |
La obra comienza con Diceópolis sentado a solas en la Pnix (la colina donde la asamblea ateniense se reúne para debatir asuntos de Estado), con aspecto aburrido y frustrado. Revela su hastío con la Guerra del Peloponeso, su anhelo de regresar a su aldea, su impaciencia con la asamblea por su incapacidad de comenzar a tiempo y su resolución de increpar a los oradores en la asamblea ateniense que no quieran debatir el fin de la guerra.
Cuando algunos ciudadanos llegan y comienza la jornada, el tema de los oradores más destacados que se dirigen a la asamblea no es, como cabría prever, la paz, y fiel a su promesa anterior, Diceópolis comenta en voz alta sobre sus apariencias y probables motivos (como el embajador recién regresado tras muchos años en la corte persa que se queja de la lujosa hospitalidad que ha tenido que soportar, o el embajador recién llegado de Tracia que culpa de su larga estancia allí a costa del erario público a las gélidas condiciones del norte, etc.).
Sin embargo, en la asamblea, Diceópolis conoce a Anfiteo, un hombre que afirma ser el inmortal tataranieto de Triptólemo y Deméter, y que sostiene además que puede obtener la paz con los espartanos de forma “privada”, por lo cual Diceópolis le paga ocho dracmas. Mientras Diceópolis y su familia celebran su paz privada con una celebración íntima, son asaltados por el Coro, una turba de ancianos agricultores y carboneros de Acarnas (los acarnienses del título), que odian a los espartanos por haber destruido sus granjas y detestan a cualquiera que hable de paz. Está claro que no son receptivos al argumento racional, así que Diceópolis toma como rehén un cesto de carbón acarniense y exige que los ancianos lo dejen en paz. Acceden a dejar a Diceópolis tranquilo con tal de que perdone el carbón.
Suelta su “rehén”, pero aún desea convencer a los ancianos de la justicia de su causa, y se ofrece a hablar con su cabeza sobre un tajo a cambio de que lo escuchen (aunque está algo preocupado después de que Cléon lo llevara a los tribunales por “la comedia del año pasado”). Acude a la casa vecina del célebre autor Eurípides para que le ayude con su discurso antibélico y para tomar prestado un disfraz de mendigo de una de sus tragedias. Así ataviado como un héroe trágico disfrazado de mendigo, y con la cabeza sobre el tajo, expone su alegato ante el Coro de acarnienses en contra de la guerra, sosteniendo que todo comenzó a causa del rapto de tres cortesanas y que solo continúa por los especuladores que se benefician personalmente de ella.
La mitad del Coro se deja convencer por sus argumentos y la otra mitad no, y estalla una pelea entre los bandos opuestos. La refriega es interrumpida por el general ateniense La maco (que además resulta vivir al lado), a quien Diceópolis pregunta entonces por qué apoya personalmente la guerra contra Esparta, si es por sentido del deber o porque le pagan. Esta vez, el Coro al completo se deja convencer por los argumentos de Diceópolis, y le prodigan exagerados elogios.
Diceópolis regresa entonces al escenario y monta un mercado privado donde él y los enemigos de Atenas pueden comerciar pacíficamente, y diversos personajes secundarios entran y salen en situaciones bufonescas (incluido un delator ateniense o sicofante que es embalado en paja como si fuera una pieza de cerámica y llevado a Beocia).
Pronto llegan dos heraldos: uno convoca a La maco a la guerra, el otro invita a Diceópolis a un banquete. Ambos acuden a la llamada y regresan poco después, La maco dolorido por las heridas sufridas en batalla y sostenido por un soldado en cada brazo, y Diceópolis alegremente ebrio con una bailarina en cada brazo. Todos salen entre celebraciones generales, excepto La maco, que se retira entre quejidos de dolor.
Análisis
“Los Acarnienses” fue la tercera obra de Aristófanes, y la más antigua que se ha conservado. Fue representada por primera vez en el festival de las Leneas del 425 a.C. por un asociado, Calístrato, en nombre del joven Aristófanes, y obtuvo el primer premio en el concurso dramático celebrado allí.
La obra destaca por su humor absurdo y su imaginativo llamamiento a favor del fin de la Guerra del Peloponeso contra los espartanos, que ya había cumplido su sexto año cuando se representó la obra. Asimismo, constituye la enérgica respuesta del autor al proceso judicial que se le había instruido el año anterior por el destacado estadista ateniense y líder pro bélico, Cléon (Aristófanes había sido acusado de difamar a la pólis ateniense en su obra anterior, “Los babilonios”, hoy perdida), revelando su determinación de no ceder ante los intentos de intimidación del demagogo.
La Comedia Antigua era una forma dramática altamente referencial y se esperaba que el público estuviera familiarizado con la enorme cantidad de personajes mencionados o aludidos en la obra, incluyendo en este caso: Pericles, Aspasia, Tucídides, La maco, Cléon (y varios de sus partidarios), diversos poetas e historiadores como Esquilo y Eurípides, y muchos otros.
Como la mayoría de las obras de Aristófanes, “Los Acarnienses” respeta en general las convenciones de la Comedia Antigua, incluidas las máscaras que caricaturizaban a personas reales (a diferencia de las máscaras estereotipadas de la tragedia), el uso del propio teatro como escenario real de la acción, la frecuente parodia de la tragedia y la constante e implacable burla tanto de las figuras políticas como de cualesquiera personalidades conocidas por el público. Sin embargo, Aristófanes fue siempre un innovador y no dudaba en incorporar variaciones a las estructuras tradicionales, las formas versificadas, etc.
El propio autor se convierte a menudo en un objetivo principal del humor heroico-burlesco de la obra, ya que se identifica explícitamente con el protagonista, Diceópolis. El personaje de Diceópolis habla de haber sido procesado por “la comedia del año pasado” como si fuera el propio autor, un caso inusual de un personaje que habla inequívocamente fuera de su papel como portavoz del autor. En un momento dado, el Coro lo describe burlescamente como el arma más poderosa de Atenas en la guerra contra Esparta.
Recursos
- Traducción al inglés (Internet Classics Archive)
- Versión en griego con traducción palabra por palabra (Perseus Project)


