Ifigenia en Táuride

“Ifigenia en Táuride” o “Ifigenia entre los tauros” (en griego: “Iphigeneia en Taurois”) es una tragedia, aunque en ocasiones descrita como un romance o melodrama, del dramaturgo griego antiguo Eurípides, escrita en algún momento entre 414 a. C. y 412 a. C. Describe el encuentro fortuito de Ifigenia (hija de Agamenón y ahora sacerdotisa de Artemisa en las agrestes costas de Táuride) y su hermano perdido hace mucho tiempo, Orestes, así como la huida de ambos hermanos de la costumbre local del sacrificio ritual. La historia se sitúa unos veinte años después de “Ifigenia en Áulide” de Eurípides, aunque en realidad fue escrita varios años antes.

Sinopsis de Ifigenia en Táuride

Personajes – Dramatis Personae

  • IFIGENIA, hija de Agamenón
  • ORESTES, hermano de Ifigenia
  • PÍLADES, amigo de Orestes
  • TOANTE, Rey de los tauros
  • PASTOR
  • MENSAJERO
  • ATENEA
  • CORO DE MUJERES GRIEGAS CAUTIVAS
  • ASISTENTES DE IFIGENIA
Ifigenia por Anselm Feuerbach - Pintura romántica que representa a Ifigenia en contemplación

Ifigenia por Anselm Feuerbach - Pintura romántica que representa a Ifigenia en contemplación, añorando su patria griega mientras se encuentra exiliada en Táuride

En el prólogo de la obra, la joven princesa Ifigenia relata cómo estuvo a punto de morir sacrificada a manos de su padre, Agamenón, cuando la diosa Artemisa, a quien se ofrecía el sacrificio, intervino y la sustituyó en el altar en el último momento por una cierva, salvándola de la muerte y trasladándola a la lejana Táuride (o Tauro). Allí ha sido designada sacerdotisa del templo de Artemisa, con la macabra tarea de sacrificar ritualmente a todo extranjero que llegue a las costas del reino del rey Toante en Táuride. También narra un sueño reciente que sugiere que su hermano, Orestes, ha muerto.

Poco después, sin embargo, el propio Orestes, acompañado de su amigo Pílades, hace su aparición. Explica que, tras ser absuelto por los dioses y el Estado ateniense del asesinato de su madre para vengar a su padre, Apolo le ha exigido cumplir un último acto de expiación: robar una estatua sagrada de Artemisa de Táuride y llevarla a Atenas.

Sin embargo, son capturados por los guardianes tauros y conducidos al templo para ser ejecutados, conforme a la costumbre local. Ifigenia, que no ha visto a su hermano desde su infancia y lo cree muerto de todos modos, está a punto de iniciar el sacrificio cuando la casualidad revela su parentesco (Ifigenia planea utilizar a uno de los griegos cautivos para transmitir una carta y, tras una disputa de amistad entre ambos en la que cada uno insiste en sacrificar su propia vida por la de su compañero, se descubre que Orestes es precisamente el destinatario de la carta).

Pílades y Orestes conducidos como víctimas ante Ifigenia - Pintura clásica

Pílades y Orestes conducidos como víctimas ante Ifigenia - Pintura clásica que muestra el dramático momento en que Orestes y Pílades son presentados ante Ifigenia como víctimas sacrificiales

Tras una conmovedora escena de reencuentro, traman un plan para escapar juntos. Ifigenia comunica al rey Toante que la estatua de Artemisa ha quedado espiritualmente contaminada por su hermano asesino, y le aconseja que haga que los extranjeros purifiquen el ídolo en el mar para eliminar la deshonra que ella, como guardiana, ha traído sobre él. Los tres griegos aprovechan esta ocasión para huir en el barco de Orestes y Pílades, llevándose la estatua.

A pesar de los intentos del Coro de esclavas griegas por engañarlo, el rey Toante se entera por un mensajero de que los griegos han escapado y jura perseguirlos y darles muerte, ya que su huida se ve retrasada por vientos adversos. Sin embargo, es detenido por la diosa Atenea, que aparece al final de la obra para dar instrucciones a los personajes. Atenea ordena a los griegos que conduzcan la estatua a Grecia y establezcan el culto a Artemisa Tauropolo (aunque sustituyendo las bárbaras ofrendas humanas por sacrificios más suaves) en Halas y Braurón, donde Ifigenia se convertirá en sacerdotisa. Impresionado por la demostración de poder de la diosa, Toante se somete y también libera al Coro de esclavas griegas.

Análisis de Ifigenia en Táuride

La obra era muy estimada entre los antiguos (incluido Aristóteles) por su belleza y su magnífico retrato de la amistad devota y el afecto fraternal, y el veredicto moderno no ha sido menos favorable. La célebre escena en la que Ifigenia está a punto de sacrificar a su hermano justo en el umbral del reconocimiento mutuo, con su prolongada tensión y los diversos giros inesperados de la fortuna, y después el éxtasis de gozo de los hermanos revelados, constituye uno de los mayores triunfos del arte dramático. La historia ha sido muy imitada, especialmente por Goethe en su drama “Iphigenie auf Tauris”.

Para la época de Eurípides, las leyendas de sacrificios humanos a una diosa conocida como Artemisa Tauropolo (también conocida por los nombres de Hécate y, confusamente, Ifigenia), las prácticas religiosas del pueblo tauro de la agreste y lejana región de Crimea en el mar Negro, y la existencia de una hija de Agamenón llamada también Ifigenia, se habían enredado y confundido de manera irremediable. Al combinar y reordenar estos hilos enmarañados, y al añadir invenciones propias, Eurípides logró producir una leyenda impactante y una de sus mejores tramas. En efecto, los tres elementos constitutivos de la leyenda (las antiguas ceremonias griegas, el culto táurico y las tradiciones sobre Ifigenia) se rescatan de su confusión anterior y se combinan en una historia verosímil y coherente, al mismo tiempo que se deposita firmemente sobre los bárbaros y extranjeros el oprobio de la forma primitiva de sacrificio.

Para un público moderno, sin embargo, hay muy poca intensidad dramática en “Ifigenia en Táuride” y parece una extraña combinación de tragedia y romance: aunque condiciones trágicas anteceden los eventos de la obra y eventos trágicos casi ocurren, en realidad nadie muere ni termina en desdicha en la obra. Acaso sea mejor describirla como un “melodrama romántico”.

Fresco de Ifigenia de la Casa de los Vettii en Pompeya

Fresco de Ifigenia de la Casa de los Vettii en Pompeya - Fresco romano antiguo que representa una escena del mito de Ifigenia

Fue escrita aproximadamente al mismo tiempo que “Helena” de Eurípides, y ambas obras presentan notables correspondencias, como el reconocimiento mutuo de parientes cercanos tras una larga ausencia (la identidad equivocada tanto de Ifigenia como de Orestes constituye gran parte de la ironía dramática de la obra); el engaño a un rey bárbaro por parte de una heroína griega (siempre un elemento popular para el público griego); y la oportuna intervención de una deidad como “deus ex machina” justo cuando la perdición de los personajes principales parece inevitable. De las dos, “Ifigenia en Táuride” se considera la mejor y más interesante, y ha gozado de una bien merecida popularidad.

Eurípides era conocido por sus retratos impactantes de personajes femeninos, e Ifigenia no es una excepción, aunque quizá carezca de la profundidad dramática de su Medea y su Electra. Es altiva y orgullosa; añora su propia cultura y, sin embargo, siente un odio vehemente hacia sus compatriotas por lo que le hicieron; es audaz, serena y apasionada, y es su ingenio rápido y su porte formidable lo que facilita su escape definitivo.

Los temas principales de la obra son el amor y la amistad fraternales entre Orestes y Pílades, y el amor familiar entre los hermanos Orestes e Ifigenia. El tema del sacrificio también domina la obra, especialmente en tanto que supone un doble vínculo sobre Ifigenia: iba a ser sacrificada por su padre como homenaje a Artemisa, y luego fue “rescatada” por esa misma diosa y obligada a servir en su templo, preparando el sacrificio ritual de otros.

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Creado:25 de octubre de 2024

Modificado:25 de octubre de 2024